La velocidad del ciclo de Krebs viene continuamente
modulada para cumplir con las necesidades energéticas exactas de la célula. Los
sitios primarios de control son las enzimas
alostéricas: la isocitrato deshidrogenasa y la α-cetoglutarato deshidrogenasa.
La isocitrato deshidrogenasa es estimulada
alostéricamente por la presencia de ADP, que aumenta la afinidad de la enzima
por el sustrato. Las uniones de isocitrato, de NAD+, de Mg2+, y de ADP, a la enzima son
mutuamente cooperativas en sentido activador. Por contra, el NADH inhibe la
enzima por el desplazamiento directo de NAD+. El mismo ATP tiene efecto inhibitorio.
El segundo sitio del control del ciclo de Krebs está
cerca de la α-cetoglutarato deshidrogenasa.
Algunos aspectos del control de esta enzima son parecidos
a los del complejo enzimático de la piruvato deshidrogenasa, como puede
esperarse dada la extrema homología entre las dos enzimas. La α-cetoglutarato
deshidrogenasa es inhibida por el succinil-CoA y el NADH, es decir, los productos
de la reacción que cataliza. La α-cetoglutarato deshidrogenasa puede ser
también inhibida genéricamente por un alto nivel energético presente en la
célula. Esto significa que, en presencia de altos niveles de ATP, la célula es
capaz de reducir la eficiencia del proceso de producción de energía.
En muchas bacterias, también se controla la entrada en el
ciclo de las moléculas con dos átomos de carbono. En ellos, la síntesis de
citrato, oxalacetato y acetil-CoA es la sede de una importante regulación. EL
ATP, en efecto, es un inhibidor alostérico de la citrato sintasa. El efecto
concreto del ATP es aumentar la KM de la enzima por el acetil CoA. De este
modo, cuanto más ATP está presente en la célula menos Acetil-CoA se introduce
en el ciclo.
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